La Santa Cruz

Es el traje más sencillo y a la vez principal del que se reviste todo cristiano.

Nuestra Hermandad, netamente crucera, sostiene que Dios es el hacedor de la Vida, por lo que no fue Él quien hizo la muerte. El mundo ha sido creado y conservado por el Amor del Creador, pero colocado ciertamente bajo la esclavitud del pecado. Y es Cristo, Dios hecho hombre, quien a través de la Cruz, derramando hasta la última gota de su Sangre y Resucitando después, quién nos liberó del poder del mal, haciendo que triunfara para siempre los valores eternos que Dios nos enseña por medio de su palabra.

Esa es la lección que, de forma plástica, nos enseña nuestra Imagen Titular, la Santa Cruz del Campo: el sacrificio y entrega a través de los atributos de la Pasión bordados en su “cuerpo”. El Amor con mayúsculas y sin límites, representado en el rojo del terciopelo que la cubre símbolo de la sangre Redentora. El Rostro de Cristo, que levanta una muy profunda devoción en nuestro pueblo, representado en el Paño de la Verónica, en el crucero de la Imagen; un Dios que, sin dejar de serlo tuvo ese Gran Poder de revestir su divinidad con la carne humana, es la imagen de un Cristo que sufre por nuestra causa pero a la vez mira con el amor y ternura sólo inherente a su paternidad divina. Y Villarrasa no pudo bautizar de mejor forma al símbolo de la Vida y de la abundancia con que Dios otorga a los hombres por medio de su Creación: SANTA CRUZ DEL CAMPO.

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