Prólogo

Antes de abordar la Historia de la Primitiva y Fervorosa Hermandad de la Santa Cruz del Campo, Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Santo Rosario, de Villarrasa; se nos hace preciso tener en cuenta una serie de consideraciones importantes. Consideraciones generales que pretenden ser la llave que nos ha de llevar a comprender mejor el origen de lo que ahora somos.Prólogo Cruz del CampoEl denominador común de la tradición crucera de nuestra zona (y concretamente en nuestro pueblo) es, por su naturaleza meramente popular, la falta de documentos escritos hasta fechas muy recientes. Sin embargo, es en nuestra Hermandad donde surge la excepción que confirma la regla con la existencia de varios documentos de 1889 que nos hablan taxativamente de la existencia de la Hermandad de la Santa Cruz del Campo, es decir, una hermandad crucera con la misma nomenclatura que en la actualidad.

  • Dichos documentos de 1889 (transcripción) son, de momento, la piedra angular a partir de la cual hemos de construir el conocimiento de nuestro pasado. No significa, en absoluto, que antes de dicho año no existiera la Hermandad (y, por ende, escritos), antes al contrario, ya por aquellas fechas debió gozar de cierta solidez para que parte de su devenir se plasmara en documentos legales.
  • Aun así, para facilitar su estudio, hemos de establecer un antes y un después de dicha fecha. De antes de 1889 sólo conocemos testimonios orales transmitidos de generación en generación, restos materiales, indicios, referencias historiográficas más o menos fundamentadas y documentos que nos hablan de una enraizada devoción a la Santa Cruz sin más especificación;  y que abordaremos con más detenimiento en su apartado correspondiente. A partir de dicho año podemos seguir, casi sin interrupción, toda la vida de la Hermandad a través tanto de su patrimonio como de testimonios orales de nuestros mayores y distintos tipos de documentación: gráfica (fotografías), histórica (actas, facturas, etc.) e historiográfica.
  • No debemos -ni podemos- juzgar nuestro pasado desde el punto de vista de hoy, cada época ha ido marcando y modelando nuestra forma de rendir culto a la Santa Cruz. Lo que hoy vemos y disfrutamos es el resultado de una larga y constante evolución a lo largo de los siglos, pero siempre con un hilo conductor ineludible y que en Villarrasa supone su misma médula espinal: La devoción al Sagrado Madero.