Se fragua una hermandad de gloria

La horquilla que va desde finales del siglo XVIII hasta 1889 coincide con una época de profundos cambios a nivel social, cultural, religioso, político y filosófico en nuestro país. Las manifestaciones de fervor, sobre todo la Semana Santa, se hallaban en franco proceso de decadencia. Un ejemplo lo tenemos en la prohibición de los disciplinantes en las procesiones de Semana Santa por parte del Rey Carlos III [1], a ello hay que sumarle un conflictivo siglo XIX, que comenzó con  la invasión napoleónica seguida de una serie de políticas desamortizadoras de bienes eclesiásticos (Mendizábal, Madoz, etc) que supusieron un descalabro en el patrimonio de la Iglesia y un revés en la vida de las hermandades, propiciando la desaparición de gran número de ellas en toda la Archidiócesis, con las consiguientes consecuencias en las manifestaciones de piedad popular.

hermandad de gloriaNuestro pueblo no fue ajeno a todo ello y también sufrió los efectos de dichos acontecimientos. De esta forma, hubo un antes y un después en el devenir religioso de una Villarrasa que se recuperaba del Terremoto de Lisboa de 1755: Se abortó el proyecto de construcción de un nuevo templo parroquial en el lugar del Altozano [2], otras edificaciones religiosas fueron abandonadas, se clausuró el hospital de la Misericordia, numerosas fincas pertenecientes a la Iglesia fueron expropiadas. En lo concerniente a las hermandades, es en esa época cuando se produce un profundo cambio en el plantel de las mismas: Unas desaparecen [3], otras se reorganizan con distinta nomenclatura [4] y otras se crean nuevas [5].

Es en ese contexto cuando debió fraguarse la Hermandad de gloria en torno a la Santa Cruz, realizándose la Imagen de nuestra Titular, la Santa Cruz del Campo. El pueblo encauzaría mediante una Hermandad de gloria una devoción que venía de siglos atrás.

Por aquellas fechas, el culto a la Santa Cruz era itinerante, pues eran las habitaciones o “portales” de las solariegas casas de influyentes familias del pueblo, situadas por las calles Cruz, Piñón, Larga, Empedrada y San Vicente las que hacen las veces de capilla para exponer en mayo la imagen de la Santa Cruz del Campo. Dichas familias-mayordomos, por el control social y autoridad moral que ejercían en toda la población, actuaban como mecenas en la organización de las fiestas, no solo en lo económico, sino también en lo espiritual, haciendo que la devoción a la Santa Cruz del Campo fuera en aumento hasta el punto de construírsele una capilla propia, hecho inédito en el devenir crucero de la época y que deja bien a las claras que lo concerniente a la Cruz en nuestra Hermandad iba más allá de lo meramente folclórico.

[1] LEY XI

Don Carlos III en el Pardo, por Real cédula de 20 de Febrero de 1777.

Prohibiciones de disciplinantes, empalados, y otros tales espectáculos en procesiones, y de bayles en Iglesias, sus atrios y cimenterios.

Las Chancillerias y Audiencias del reyno no permitan disciplinantes, empalados, ni otros espectáculos semejantes que no sirven de edificacion, y pueden servir a la indevocion y al desorden en las procesiones de Semana Santa, Cruz de Mayo, rogativas, ni en otras algunas; debiendo los que tuvieren verdadero espiritu de compuncion y penitencia elegir otras mas racionales, secretas y menos expuestas, con el consejo y direccion de sus confesores.

No consientan procesiones de noche; haciéndose las que fuere costumbre, y saliendo a tiempo que estén recogidas y finalizadas antes de ponerse el sol, para evitar los inconvenientes que pueden resultar de lo contrario.

[2] En el Archivo Diocesano del Obispado de Huelva se conserva abundante documentación que nos habla del proyecto de construcción de un Templo parroquial nuevo en el sitio del Altozano (actual Plaza de España), a finales del siglo XVIII.

[3] Como es el caso de la Sacramental, Ánimas, Rosario, etc…

[4] Como es el caso de la hermandad de la Misericordia que en 1867 se reorganiza con el nombre de Ntra. Sra. de los Remedios, más tarde conocida como la de los Capotes

[5] Como es el caso de la de San Isidro labrador.