La consolidación (1889-1981)

acta del 89Tanta relevancia cobró esta devoción a la Santa Cruz que, en un contrato privado fechado el 3 de mayo de 1889 se hace referencia a la capilla que los hermanos construyeron sobre unos terrenos donados por Dª. Cristina Ribera y Pérez, en el actual emplazamiento. En dicho contrato celebrado entre los herederos de la mencionada devota y el hermano D. Nicolás Castellano Ramírez, se exponen unas cláusulas que obligaban a la Hermandad a una serie de requisitos con el mencionado hermano. La Hermandad, con su presidente a la cabeza, D. Manuel Muñiz, no tardó en reaccionar legalmente acudiendo al notario y convocando un cabildo para el 19 de mayo de dicho año. A él acude una treintena de hermanos/as y, entre otros puntos del orden del día, desautorizan el mencionado contrato y da plenos poderes a los Hermanos Mayores: D. José Vázquez y Dª Remedios Domínguez.

Independientemente del tema de fondo de dichos documentos, lo interesante está en las conclusiones que de ellos se pueden sacar por los datos indirectos que arrojan:

-La existencia de una Hermandad. Es importante reseñarlo, ya que, como hemos referido, no era común en nuestro entorno que algo tan meramente popular y espontáneo, como las “cruces de mayo”, contara con estructuras organizadas.

-La construcción de una capilla propia. Redundando en el punto anterior, podríamos estar ante una de las primeras edificaciones construidas exprofeso para exposición, culto y adoración de la Santa Cruz, puesto que hasta fechas bastante recientes, la mayoría se exponían en casas particulares.

-La capilla fue construida por los hermanos de la Hermandad en el mismo lugar donde se ubica actualmente que, por aquel entonces, era un espacio semiurbano y así se constata en el mencionado contrato: (…) detrás del cortinal con el que fonda. A la derecha de entrada con la casa de Juan Domínguez Arroyo, por la izquierda y espalda con el mencionado cortinal (…).

-Podemos ver la gran participación femenina en la Hermandad, aunque los cargos de responsabilidad recayeran en hombres. Entre ellos se encuentran personas con peso específico en el pueblo, como D. Manuel Muñiz, D. José Vázquez (Alcalde de Villarrasa y Secretario de la Hermandad), o D. Pedro Ramos el que fuera Canónigo de la Catedral de Sevilla y primer cura de la Parroquia de Ntra. Sra. de la O de Triana [1].

Esta época (último tercio del siglo XIX) coincide en el tiempo con un movimiento artístico, cultural y de pensamiento denominado “Romanticismo” que, entre otros muchos aspectos y para lo que aquí nos interesa, se caracterizó por la exaltación de los valores y costumbres propios de casa país o región. Se acrecentó el gusto por el tipismo, alimentado por la proliferación de viajeros románticos o “touristas” venidos desde otras latitudes ávidos por encontrar en nuestra tierra ese exotismo que veían en nuestras gentes, primitivas costumbres y peculiares escalas de valores. Todo ello propiciaría que las fiestas en honor de la Santa Cruz adquirieran las formas con las que las conocemos hoy día y que hasta 1955, seguían celebrándose exclusivamente el día 3 de mayo, con el traslado a la Parroquia en la víspera, Función Principal litúrgica de la solemnidad del día al alba; surgiendo, por entonces, el “Romerito”, que se celebraba por la mañana, concluyendo el día con la Procesión de la Santa Cruz de vuelta a la capilla a primeras horas de la tarde.

romerito antiguoUna prueba de que el Romerito se desarrolló en esa época la tenemos en el estilo empleado para la realización de la carreta que portara la Insignia vicaria de la Santa Cruz (llamada “Simpecado” por la forma de esta): el Neogótico, que predominó en los enseres cofrades a finales del siglo XIX.

Dicho estilo fue también utilizado para la construcción de la primitiva capilla, con portada de arco ojival y bóveda de crucería. Desde que la Hermandad posee su capilla propia, la imagen de la Santa Cruz se exponía “en el aire” (expresión popular) y consistía en una recreación idílico – bucólica, donde la Santa Cruz aparece suspendida sin que, aparentemente, nada la sostenga. Las familias aportaban sus mejores enseres para adornar el interior como espejos, cornucopias, lámparas, ricas telas; y el suelo se cubría con unas baldosas realizadas en papel. En ocasiones se adornaba la capilla con todo tipo de plantas y arbustos a modo de risco, para redundar en la advocación de la Imagen Titular.

Coincidiendo con la festividad del Corpus Christi, se celebraba lo que se denominaba como “la Danza”. Consistía en un Rosario público en procesión hacia la antigua peana de la Cruz del Campo y allí los Hermanos Mayores del año cedían la vara de la Hermandad a los del año siguiente. El hecho de celebrarse ese día no hace más que corroborar la vinculación tan estrecha de nuestra Hermandad con la devoción al Santísimo Sacramento.

Fue en el primer tercio del siglo XX cuando las fiestas de la Santa Cruz adquieren una popularidad inusitada y de la que se conservan varios testimonios gráficos así como enseres de la época, como el sudario o el “Simpecado”, que en realidad era la Insignia de la Hermandad y que aún se conserva. Ambas de Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

Hubo un periodo de postración coincidiendo con la guerra civil de 1936, a partir de la cual entramos de lleno en otra etapa caracterizada por el marcado carácter militar de los acompañamientos musicales; tal es el caso de la Banda de Soria 9, que vino por primera vez en 1940 y que supuso todo un acontecimiento y que, excluyendo algunos años, acompañó a la Santa Cruz hasta entrados los primeros años 90 del siglo XX. A ello se le suman bandas como la de Requetes, Policía Nacional a caballo, Cruz Roja, Legión o Regimiento de Granada.

Pese a las penurias de la posguerra, en 1946 se reformó la capilla con elementos arquitectónicos regionalistas, apareciendo el característico arco ojival de puntas góticas. La fachada se recubrió de placas cerámicas coronándose ésta con un azulejo de nuestra Titular. Por esas fechas se enriqueció el paso con la inclusión de unos respiraderos tallados en madera y dorados.

En 1955 se daría un hecho que marcó un hito. Con la reforma del calendario litúrgico la fiesta de la Santa Cruz se trasladó al domingo siguiente del 3 de mayo, ya que éste era laborable.

A partir de la década de los 60 comenzó un periodo de estrenos de enseres, como cuatro banderas, banderín y frontiles de los bueyes, bordados en oro por varias mujeres del pueblo. En el Convento de Santa Isabel de Sevilla, se realizó el actual Simpecado con unas líneas y formas hasta entonces inéditas en Villarrasa.

Por el año 1963, el entonces párroco de Villarrasa, Dº. Antonio Ruiz Mesa, dictó unas estrictas normas para la celebración de las fiestas cruceras de Villarrasa, especificándose hasta los itinerarios de las Procesiones y perfil indicado de las personas que debían pertenecer a las Juntas de Gobierno.

programa del 75En 1966 comenzó la construcción del actual paso procesional, comenzando ese año con los candelabros, concluyéndose totalmente en 1973 con el juego de jarras; esta obra fue realizada por Orfebrería Villarreal, de Sevilla.

A principios de los 70 se estrenaron numerosos enseres como el juego de varas, faroles, astas de insignias, etc. En 1972, se bordó en el convento de Santa Isabel de Sevilla un nuevo sudario para la Santa Cruz, estrenándose al año siguiente coincidiendo con la terminación del paso.

A mediados de la década de los 70, la procesión Solemne de la Santa Cruz comenzó a celebrarse a la ida a la Iglesia el sábado por la noche, en vez del domingo de regreso a la capilla después del Romero, como se venía haciendo hasta entonces, hecho que duró hasta 1996.

En 1976 se comenzó a realizar la actual carreta del Romerito, inspirada en la anterior, conservando el estilo templete neogótico. Cincelada y repujada por Orfebrería Villarreal (Sevilla).

En 1977, salió por primera vez el Rosario el viernes de las fiestas, con claras reminiscencias de lo que se hacía en “la Danza”, desde tiempo inmemorial. Siendo este acto de saludo a María Madre de Dios, como apertura de las fiestas. En mayo de 1980 se estrenó el actual gallardete o estandarte corporativo, bordado en oro por el Convento de Santa Isabel de Sevilla.

[1] ARCHIVO DE LA HERMANDAD DE LA SANTA CRUZ DEL CAMPO (AHCC).