Evolución histórica de las fiestas

evolución de las fiestasSi hay una fecha en todo el orbe cristiano en la que históricamente se ha celebrado y festejado con todo boato a la Santa Cruz, esa no es otra que el día 3 de mayo. Villarrasa así lo ha entendido desde muy antiguo y nuestra Hermandad así lo ha venido realizando hasta que en 1955 se decidió, como más adelante veremos, hacer coincidir sus fiestas con el fin de semana siguiente a dicho “día de la Cruz”.

Para comenzar nos remontaremos a finales del siglo XVIII, principios del XIX. La Hermandad de la Vera Cruz y Sangre de Cristo, después de sus cultos pasionistas, concluía la representación del misterio de la Cruz festejándola de forma gloriosa el tres de mayo. Sabemos que ya entonces se hacía constar que era una tradición muy arraigada en todo el pueblo y que se celebraba desde tiempo inmemorial. Dicho día se oficiaba solemne Función y procesión seguida de los festejos a la Santa Cruz organizándose una puja con los donativos de los devotos de todo el pueblo en el porche de la Iglesia Parroquial.

Desde que conocemos cuándo pudo tomar el 3 de mayo la morfología con la que llegó hasta 1955, las fiestas en honor de la Santa Cruz del Campo se desarrollaban entre dos fechas señaladas en el calendario. Por un lado, y como ya se ha dicho, el 3 de mayo con la Función religiosa, Romerito y Procesión; y por otro la Solemnidad del Corpus Christi con la Novena y “la Danza”. Entre esas dos fechas, durante todo el mes de mayo, se celebraban a diario los tradicionales bailes en la calle Cruz.

fiestas antiguoEl día de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo) era variable dentro de la semana y se concentraban en él todas las actividades. En la víspera, casi de madrugada, se trasladaba la Santa Cruz a la Parroquia. El día 3, propiamente dicho, se celebraba Misa de Comunión General in albis, con la finalidad de que los fieles pudieran cumplir con el ayuno eucarístico que, por entonces, comenzaba a las 12 de la noche del día anterior. Celebrándose la Solemne Función de tercia (esto es, sobre las 10 de la mañana) con toda la solemnidad que por entonces empleaba la Liturgia para dicho día, con ornamentos encarnados.

Una vez concluida la celebración religiosa se organizaba el Romerito sobre las 12 de la mañana y, sin solución de continuidad, a media tarde salía la Procesión de la Santa Cruz, concluyendo todo al anochecer con “bailes populares” en la calle Cruz.

Nos podemos hacer una remota idea de que aquellas procesiones decimonónicas serían tan distintas de las actuales, lo único que las igualaba era la misma Imagen de la Cruz que ahora se venera y la devoción de sus cruceros por ella. Antes de que existiera la capilla, la Santa Cruz sería entronizada en plena calle previamente a su traslado a la Iglesia. Otro de los aspectos que con toda seguridad las harían tan diferentes sería el acompañamiento musical, ya que no es hasta finales del siglo XIX y entrado el siglo XX cuando se populariza la marcha procesional propiamente dicha detrás de los pasos.

Eran numerosas las curiosidades que copaban las procesiones que vivieron la niñez de nuestros abuelos. El Concilio Vaticano II (1964- 1969) marcaría, más tarde, muchos modos y formas de comportamiento en los eventos religiosos. De esta forma era obligatorio para las mujeres asistir tocadas con velo o mantilla a los oficios religiosos, procesiones incluidas, como bien se muestra en fotos de la época. También era común el uso de sombrillas en a los cortejos, debido al horario en los que éstos tenían lugar. La Autoridad Eclesiástica asistía a la procesión con el Lignum Crucis de la Parroquia –la “Cruz de plata”- montada y exornada en unas andas y siempre figuraba detrás del paso de la Imagen Titular cerrando la procesión.

evolución de las fiestasEn dicha etapa pre-conciliar a la que nos venimos refiriendo, ocurrieron hechos importantes que marcaron el devenir del “Día de la Cruz” hasta nuestros días. Después de la Guerra Civil de 1936, en la que pereció gran parte del patrimonio histórico-artístico eclesiástico de nuestro pueblo, varias imágenes de gran devoción se salvaron de la inculta iconoclastia, entre ellas la de nuestra Titular. Una vez pasada la contienda en nuestra zona, aunque en el resto de España durara hasta 1939, se impuso el ya consabido régimen dictatorial franquista, que trajo consigo lo que se dio por llamar “Nacionalcatolicismo”. Es entonces cuando se da una retroalimentación entre el poder y las hermandades, los primeros para ganarse al pueblo y las segundas para no caer en entredicho, acercan sus posturas a los principios del régimen, se apropian mutuamente de símbolos, colores, iconos religiosos, etc. Ante lo cual, nuestra Hermandad se mantuvo fiel a su historia, pero no pudo mantenerse indiferente ante tal vorágine de exaltación nacional-catolicista que lo invadía todo. De esta forma se abrió un periodo caracterizado por la militarización en los acompañamientos musicales de las fiestas y así, desde 1940 hasta 1992, varias fueron las bandas de este tipo que acompañaron a la Santa Cruz en sus procesiones y Romerito: Soria 9, Requetes, Regimiento Granada 34, Policía Armada, Cruz Roja y Legión.

En 1955, coincidiendo con la reforma en el calendario Litúrgico que movió la festividad de la Santa Cruz al 14 de septiembre, nuestra Hermandad decidió trasladar la fiesta del 3 de mayo al domingo siguiente para hacerlo coincidir en día festivo. A la reforma del calendario hay que sumarle que nuestro pueblo comenzaba a vivir la sangría que supuso sólo una década después le emigración masiva de villarraseros hacia otras tierras en busca de trabajo. Semejante decisión no estuvo exenta de polémica en el resto de Hermandades y en el seno de la Autoridad civil. El asunto se saldó, pocos días antes de la fiesta, con la intervención del Obispado de Huelva autorizando el traslado de fechas; dejándose bien claro que los asuntos de carácter religioso incumbe a la Autoridad Eclesiástica, siendo sólo competencia de la Alcaldía velar por el orden público. 1955 sería, además, el primer año que se celebraban los cultos en el recién reabierto Templo Parroquial después de dieciocho años cerrado al culto.

evolución de las fiestasEn abril de 1963, el por entonces párroco, Rvdo. D. Antonio Ruiz Mesa, dictó unas normas que pretendían regular incluso aspectos como el perfil de las personas que pudieran optar a cargos directivos de las Hermandades, recorridos de traslados y procesiones, orden de actos (el romerito habría de celebrarse el sábado por la tarde para facilitar la asistencia de fieles a la Función), etc. En dichas normas se hace constar la prohibición de llevar la “Cruz de plata” de la Parroquia detrás del paso, como era tradición, al considerarlo antilitúrgico dos Cruces en una misma procesión. Tales normas fueron obedecidas sólo parcialmente ya que el Romeríto seguía celebrándose el domingo por la mañana después de la Función y antes de la Procesión. En cuanto a los recorridos, no se admitían más calles que las siguientes: para el traslado, calles Cruz, Queipo de Llano (Larga), Plaza Nueva, Alcantarilla (Médico Luis Salazar), Misericordia (Virgen de los Remedios), Plaza 18 de Julio (Plaza Isabel II o Vieja) e Iglesia. Procesión: calles Paraíso, Piñón, Quiepo de Llano, San Sebastián, Gral. Franco (Nueva), José Antonio (San José), Misericordia, Plaza 18 de julio, San Vicente, Piñón y Cruz.

Diez años más tarde, 1973, el Ayuntamiento dictó unas normas de evidente valor histórico, no así jurídico (hay que tener en cuenta el contexto legislativo en las que se hicieron) donde queda recogido por escrito y firmado por las Hermandades afectadas que el mes de mayo se dividía en dos quincenas, dejando el día 15 de mayo para la celebración de San Isidro Labrador. Dichas normas autorizaban a nuestra Hermandad a celebrar sus fiestas cualquier día dentro de la primera quincena de mayo, amén de otras disposiciones que no atañen a nuestra Hermandad.

evolución de las fiestasLos años 70 del siglo XX fueron, sin ninguna duda, cruciales para entender esta celebración como la entendemos ahora, debido a que el abanico de actos se abrió considerablemente. Fueron los años inmediatamente posteriores al Concilio Vaticano II, sin duda tiempos propicios para cambios y renovaciones en la liturgia: ya las Misas dejaron de celebrarse en latín y de espaldas al pueblo, se permitió otro tipo de música en los oficios religiosos; aun así, nuestra Hermandad seguiría con el estilo musical marcado antes del Concilio, muestra de ello son las actuaciones de distintas corales polifónicas en la Función Principal por aquellos años. La irrupción de coros rocieros llegaría más tarde, en la década siguiente. Ya en 1975 la Procesión solemne pasa a celebrarse el sábado por la tarde-noche, a la ida a la Parroquia en vez del domingo después del el Romero al regreso; en su lugar se efectuaría el traslado a la capilla, pero a una hora más tardía. En 1977 se amplía un día más las fiestas: por primera vez se organiza el Santo Rosario el viernes, concluyendo con “bailes populares” a las puertas de la capilla.

A partir de 1996 las fiestas de la Cruz comienzan a celebrarse en dos fines de semana, fijándose definitivamente en las Reglas en 2002.

En cuanto a las actividades que, desde tiempo inmemorial, se celebran en torno a la Solemnidad del Corpus Christi, hemos de mencionar la “Danza”. Se trataba de un Rosario público que concluía en el humilladero de la Cruz del Campo. Allí, el ritual se centraba en la toma de posesión de los Hermanos Mayores del año siguiente por parte de los del año en curso. Con el tiempo, dicha celebración fue evolucionando en una verbena a las puertas de la capilla, que, en ocasiones, se prolongaba hasta el fin de semana (téngase en cuenta que hasta 1991 la Solemnidad del Corpus siempre caía en jueves), dando lugar a lo que conocemos hoy día.

Coincidiendo con la Octava del Corpus, se celebraba –y aún hoy se sigue haciendo- la Novena a la Santa Cruz, concluyendo con una Misa matutina el domingo siguiente. Después de la cual, se guardaba la Imagen de la Santa Cruz hasta el año siguiente.