Desarrollo actual de las fiestas

fiestas en la actualidad-Subida al Trono:           

Coincidiendo con esta fecha, a veces último sábado de abril por la noche, la imagen de la Santa Cruz del Campo se expone para que los fieles besen el Rostro de Cristo; la imagen ha permanecido envuelta con papel de seda, para evitar así el contacto con la intemperie y durante la ceremonia, debido a su delicadeza y antigüedad. Rigurosamente, a las 12 en punto de la madrugada se sube al paso procesional, cuando el prioste va a proceder al montaje de la Santa Cruz, se viven momentos de intensa expectación, sólo roto por el ruido seco que produce el encaje perfecto de la Santa Cruz en su trono; es cuando se dejan oír los primeros aplausos y vivas, para después tornar en devoto silencio para proceder a “descubrirla”, es decir, quitarle los papeles que la cubren, rezándose simultáneamente la oración de las Cinco Llagas. Cuando al fin tan magnífica obra es del todo descubierta y se vislumbra su imperecedera belleza, la explanada de la Capilla estalla en aplausos, vivas, llantos, plegarias y estruendo de cohetes.

Durante toda la semana, la Santa Cruz recibe las ofrendas y visitas de todos los que, después de un año, no pueden aguantar sin verla. Las salvas de cohetes anuncian la inminente llegada de los Actos y Cultos anuales en su honor.

-Traslado de la Santa Cruz a la Iglesia parroquial:

El primer sábado de mayo se levanta silencioso y expectante; a las 12 y a las 3 del mediodía se queman peines de cohetes y repican las campanas. Por la tarde llegan las bandas de música que acompañarán en el Traslado de la Santa Cruz a la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir. Las horas previas a la salida de la Santa Cruz (que suele ser alrededor de las 9 de la tarde), son de evidente nerviosismo. Al sonido del campanil, poco a poco el gentío se va aproximando a las puertas de la Capilla. Algunos portadores llevan aguardando su sitio horas antes aferrados a las maniguetas o banzos del paso. El bullicio se aplaca cuando se dejan oír los primeros golpes del llamador. Con la primera levantá, el silencio se generaliza y sólo se escucha la voz del capataz retumbando en la Capilla vacía. Cuando los candelabros del paso, de forma asombrosa, asoman rozando por la puerta y la Santa Cruz se enmarca en el mismo “dintel”, el pueblo rompe en un unánime estruendo; vivas desgarrados, aplausos y un aparato pirotécnico atrona los cielos de este rincón de Huelva. Esta procesión es muy familiar (aunque no menos multitudinaria) y los vivas y aplausos se van sucediendo a cada paso que da la Santa Cruz. Recorre la parte más antigua de Villarrasa, con calles muy estrechas que hacen levantar más la emoción al tránsito por las mismas. Después de estacionar en la “Peana” (origen de esta fiesta), llega a la Iglesia Parroquial, donde cada año se produce el “milagro” de salvar la angosta puerta, dicha maniobra hace levantar el frenesí en los cruceros. Una vez en el interior del Templo, la banda filarmónica interpreta marchas solemnes Subida al Altar mientras la Santa Cruz camina hacia el altar con el recinto apagado, sólo Ella reluciendo. Los cansados brazos de los portadores realizan el último esfuerzo de alzarla en volandas para colocarla en lo más alto del presbiterio en un alarde de aplausos, lágrimas y vítores; concluyendo con la interpretación de la marcha propia de la Hermandad. o Himno.

fiestas en la actualidad-Domingo de la Función:

El primer domingo, próximo al 3 de mayo, a las 12 de la mañana da comienzo la Solemne Función Principal de Instituto. La concurrida ceremonia está presidida por la Santa Cruz preparada en un altar de Cultos montado exprofeso, con gran aparato de luces y flores. Durante toda la Eucaristía se viven momentos muy especiales como la multitudinaria Protestación de Fe o la reverencia al Santísimo en la Consagración, donde las banderas de la Hermandad se inclinan en señal de adoración, al son de la marcha Real de la Banda en el interior del templo. Concluida la ceremonia religiosa, se celebra una fiesta de convivencia en la Plaza Isabel II.

-Cultos en la Parroquia:

Durante toda la semana se celebra en la Parroquia un Solemne Quinario, atendiendo a la formación y catequesis de los asistentes. Presidido por la Santa Cruz del Campo en el Altar Mayor del Templo parroquial. Los tres primeros días se celebra un Triduo Eucarístico, esto es, la liturgia se centra en la adoración del Santísimo expuesto en un manifestador montado exprofeso a los pies de la Cruz.

fiestas en la actualidad-Ofrenda de los Niños:

El penúltimo día del Quinario, que suele ser el segundo jueves de mayo, los niños/as organizan una ofrenda floral a la Santa Cruz, formando una simpática procesión con multitud de ramos de flores que serán depositados sobre el altar de la santa Cruz en la Iglesia. Presidide el Banderín de la Hermandad acompañado por dos de las antiguas banderas. A su término se celebran actos lúdicos dedicados al público infantil..

-Viernes del Rosario:

El viernes, un escalofrío recorre nuestro cuerpo cuando por la tarde, a los primeros sones de flauta y tamboril se anuncian revuelos de trajes típicos andaluces para asistir al Rosario. Ya de noche, después de la celebración del último día del Quinario, se van formando largas filas de flamencos/as camino de la ermita de nuestra Patrona. Las insignias de la Hermandad van acompañadas de incesantes rezos mezclados con el humo de las bengalas. Al llegar a la ermita de nuestra Patrona, la Hermandad deposita a sus pies una ofrenda floral. El recogimiento de la noche se ve roto por una animada verbena con magníficas actuaciones en la explanada de la Capilla, hasta por la mañana.

-Procesión solemne:

El “Día de la Cruz” se vive igual de intenso que el sábado anterior pues, de nuevo, la Santa Cruz del Campo saldrá a las calles de Villarrasa de vuelta a su Capilla. De nuevo se repetirán los ritos que, durante el día, señalan que es el día de la Cruz. Por la tarde llegan las bandas de música que acompañarán en el cortejo. No sin antes alimentarnos del Pan de Vida en la Santa Misa previa a la salida.

Una vez bajada del altar se organiza la Procesión; encabezando la Banda de Cornetas y Tambores seguida de las insignias, estandarte de la Hermandad, libro de Reglas y la Cruz Parroquial con ciriales. Con las últimas luces de la tarde, la “Coloraíta” hace de nuevo acto de presencia por las calles de Villarrasa, precedida por los hermanos y devotos que lo deseen portando cirios. Tras pasar por varias capillas del pueblo, viviéndose en todas ellas intensas emociones, regresa de nuevo a su Capilla y tras un Castillo de Fuegos artificiales, entra en su sede canónica entre el aplauso y las gargantas rotas de la emoción.

fiestas en la actualidad-Romerito:

El segundo domingo de mayo amanece muy temprano a los sones de una alegre Diana a cargo de una Banda Filarmónica que invita una vez más a festejar a la Santa Cruz que escasas horas antes era recogida en su capilla. Es el día del Romerito, desde muy temprano los caballos y carriolas son aderezados, es una jornada de acción de gracias, de diversión con motivo de los días tan intensos vividos con la Santa Cruz del Campo. A las 12 de la mañana se celebra una Misa de Romeros en la antigua Peana de la Cruz del Campo. A continuación se organiza el Romerito, un cortejo festivo lleno de tipismo presidido por la Insignia Vicaria de la Santa Cruz (llamada Simpecado). Abre la comitiva un grupo de tamborileros dando paso a dos filas de caballistas portando las insignias de la Hermandad; éstos anteceden al Templete con el “Simpecado” tirado por una yunta de bueyes. Le siguen enganches de caballos cuajados de cruceros cantando sevillanas, fandangos y las tradicionales copletas cruceras, que son otro tesoro que ofrece la devoción a la Santa Cruz en Villarrasa. Con un aire más desenfadado, van los carros o remolques engalanados con telas o flores de papel, con adornos alusivos a la advocación que se celebra. Es tradición que en aquellos lugares donde existe una Imagen de la Cruz, así como en la puerta de la ermita de la Patrona del pueblo, los bueyes de Dº. Antonio Daza de Paterna del Campo, que tradicionalmente tiran de la carreta, se hincan de rodillas, levantando los aplausos y vivas de los que presencian tan peculiar reverencia.